Sudáfrica volvió a demostrar el enorme presente que atraviesa su rugby. Los Junior Springboks derrotaron a Francia en la final del World Rugby M20 y se consagraron campeones del mundo por segundo año consecutivo, reafirmando el gran trabajo que vienen realizando en el desarrollo de jóvenes talentos.
El conjunto sudafricano mostró un gran nivel durante todo el torneo y volvió a imponerse en el partido decisivo gracias a una sólida actuación colectiva, manteniendo la intensidad física y la eficacia que lo caracterizaron a lo largo del campeonato. Con este nuevo título, Sudáfrica consolida una generación de jugadores que aparece como el futuro del seleccionado mayor.
La obtención del campeonato no solo representa un nuevo trofeo para las vitrinas de la unión sudafricana, sino también una confirmación del éxito de su sistema de formación. Varios de los protagonistas de este plantel ya son seguidos de cerca por franquicias profesionales y podrían dar el salto al máximo nivel en los próximos años.
Una cantera que no deja de producir figuras
En los últimos años, Sudáfrica logró mantener una línea de desarrollo constante entre sus seleccionados juveniles y los Springboks. Muchos de los actuales campeones del mundo comenzaron su recorrido en este tipo de competencias, por lo que el bicampeonato juvenil alimenta la ilusión de repetir esa historia en el futuro.



