El rugby de Gales atraviesa uno de los cambios más importantes de los últimos años. La Unión de Rugby de Gales (WRU) confirmó un plan de reestructuración que reducirá el número de franquicias profesionales de cuatro a tres a partir de la temporada 2028/29, con el objetivo de mejorar la sostenibilidad económica y elevar el nivel competitivo del rugby galés.
La decisión llega después de varias temporadas marcadas por problemas financieros y resultados deportivos por debajo de las expectativas. Cardiff y Dragons aparecen como las franquicias mejor posicionadas para conservar su licencia, mientras que Ospreys y Scarlets competirán por el último lugar disponible en el oeste del país. La resolución definitiva se tomará una vez concluya el proceso de licenciamiento previsto para la temporada 2026/27.
Desde la WRU explicaron que la intención es concentrar los recursos económicos y deportivos en menos equipos para fortalecer el rendimiento del rugby profesional y garantizar un modelo sostenible a largo plazo. Además, el organismo anunció que trabajará junto a los clubes para diseñar una nueva estructura que beneficie tanto al alto rendimiento como al desarrollo de jóvenes talentos.
Una decisión que marcará el futuro
La medida representa un antes y un después para el rugby galés. Si bien busca fortalecer la competencia profesional, también genera incertidumbre entre jugadores, entrenadores e hinchas de las franquicias que podrían desaparecer del sistema.
Con este cambio, Gales apuesta a reconstruir su estructura deportiva con la mirada puesta en recuperar protagonismo en el escenario internacional.



