El rugby internacional recibió este miércoles una noticia que golpeó especialmente a Australia, Irlanda e Inglaterra. Brian Smith, exjugador internacional y reconocido entrenador, murió a los 59 años después de luchar contra el cáncer.
Smith fue una de las figuras más particulares del rugby internacional. Nacido en Australia, llegó a representar a los Wallabies durante la primera Copa del Mundo de Rugby, disputada en 1987. Años después también defendió la camiseta de Irlanda, convirtiéndose en uno de los pocos jugadores que vistieron las camisetas internacionales de ambos países.
Como jugador, se desempeñaba principalmente como apertura o medio scrum. Con Australia disputó seis partidos internacionales y formó parte del plantel que participó en el Mundial de 1987. Posteriormente se trasladó a Europa para estudiar en Oxford y allí comenzó una nueva etapa de su carrera.
Mientras se encontraba en Inglaterra, Smith obtuvo la posibilidad de representar a Irlanda. Entre 1989 y 1991 disputó nueve encuentros con el seleccionado irlandés, ampliando una trayectoria internacional que ya era poco habitual.
También brilló como entrenador
Después de retirarse como jugador, Smith comenzó una extensa carrera como entrenador. Trabajó en distintos países y ocupó cargos en clubes y seleccionados, especializándose especialmente en el desarrollo ofensivo.
Uno de sus trabajos más destacados llegó con Inglaterra. Entre 2008 y 2011 integró el cuerpo técnico encabezado por Martin Johnson y fue responsable del ataque del seleccionado inglés, incluyendo su participación en el Mundial de Nueva Zelanda 2011.
También fue director de rugby de London Irish y trabajó en diferentes estructuras de desarrollo en Australia y Japón. En sus últimos años se desempeñó como responsable deportivo de The Scots College, en Sídney, donde continuó formando a jóvenes jugadores.
Una trayectoria que atravesó dos códigos
La historia de Smith tampoco se limitó al rugby union. En 1991 decidió cambiar de código y pasó al rugby league, donde jugó para Balmain Tigers y Eastern Suburbs.
Esa experiencia lo convirtió en una figura poco común dentro del deporte australiano: consiguió desarrollarse tanto en rugby union como en rugby league y posteriormente trasladó sus conocimientos a su carrera como entrenador.
Su influencia llegó incluso a las nuevas generaciones de los Wallabies. Angus Bell, uno de los actuales jugadores del seleccionado australiano, fue uno de los deportistas que trabajó con Smith y expresó públicamente su reconocimiento después de conocer la noticia.
El rugby despide a un hombre muy querido
Más allá de sus estadísticas y cargos, quienes compartieron años con Smith destacaron especialmente su personalidad y su capacidad para enseñar.
Su fallecimiento deja una importante huella en tres países que marcaron su carrera. Australia lo recuerda como Wallaby y jugador de rugby league; Irlanda, como uno de sus internacionales; e Inglaterra, como parte de un cuerpo técnico que llegó a disputar una Copa del Mundo.
A los 59 años, Brian Smith deja una historia particular dentro del rugby mundial y el recuerdo de una carrera que atravesó diferentes países, equipos y generaciones.



