La espera está llegando a su fin. Sudáfrica y Nueva Zelanda se preparan para abrir este sábado una serie de cuatro partidos que promete paralizar al mundo del rugby.
El primer Test se disputará en Ellis Park, en Johannesburgo, y ambos equipos llegan con importantes interrogantes relacionados con el estado físico de algunas de sus principales figuras.
En Sudáfrica, el cuerpo técnico de Rassie Erasmus sigue muy atento a la situación de Siya Kolisi y Ox Nché. El capitán arrastra una molestia en los isquiotibiales, mientras que el pilar tiene un problema en la rodilla. Ambos evolucionaron favorablemente y podrían estar disponibles, aunque deberán superar las últimas pruebas antes de la confirmación del equipo.
Del lado neozelandés también existen dudas. Will Jordan y Cam Roigard no participaron de los encuentros anteriores de la gira, pero el entrenador Dave Rennie confía en que ambos estarán en condiciones de disputar el primer Test.
La situación más complicada es la de Damian McKenzie, que continúa recuperándose de una lesión en el tobillo. También está en duda el medio scrum Cortez Ratima, quien sufrió una lesión de rodilla.
Una rivalidad que vuelve a estar en el centro
La serie tendrá cuatro capítulos y será uno de los grandes acontecimientos deportivos del año.
Sudáfrica llega como campeón del mundo y buscará imponer nuevamente su poder físico, mientras que Nueva Zelanda intenta demostrar que su nuevo proyecto puede competir contra el equipo que dominó buena parte del rugby internacional en los últimos años.
Dave Rennie ya dejó claro que los All Blacks no quieren limitarse a resistir. Su propuesta apunta a jugar con mayor agresividad, tomar decisiones ofensivas y utilizar diferentes variantes para intentar romper la defensa sudafricana.
Rassie Erasmus, en cambio, rechazó las versiones que hablaban de una estrategia destinada a ralentizar el partido y defendió la identidad de los Springboks.
Con ambos equipos preparando sus últimas sesiones de entrenamiento, la expectativa crece. El sábado comenzará una serie de cuatro partidos que puede marcar buena parte del rumbo del rugby internacional de 2026.



