Una decisión judicial en Inglaterra volvió a poner bajo la lupa uno de los temas más delicados del rugby internacional. La High Court de Londres determinó este viernes que pueden continuar las demandas presentadas por más de 500 exjugadores de rugby por lesiones neurológicas relacionadas con golpes y conmociones cerebrales.
Los reclamos involucran a exjugadores de rugby union y rugby league, quienes sostienen que las repetidas lesiones en la cabeza sufridas durante sus carreras les provocaron problemas neurológicos a largo plazo.
Entre los nombres involucrados aparecen Steve Thompson y Phil Vickery, integrantes del seleccionado de Inglaterra que se consagró campeón del mundo en 2003. En total, el litigio relacionado con rugby union incluye a cerca de 800 exjugadores, mientras que más de 300 exjugadores de rugby league también llevan adelante acciones legales.
La Justicia rechazó el intento de frenar las demandas
Los organismos que regulan el rugby en el Reino Unido habían intentado conseguir que los casos fueran desestimados. Su argumento estaba relacionado, entre otras cuestiones, con la falta de determinados documentos médicos que los demandantes debían presentar.
Sin embargo, el juez Jeremy Cook decidió que los procesos pueden continuar, siempre que se complete la entrega de la documentación que todavía falta.
El magistrado también consideró que los jugadores que presentaron las demandas no fueron responsables de los problemas administrativos relacionados con esos documentos, por lo que no correspondía poner fin a los casos por esa razón.
Un reclamo que comenzó hace cuatro años
La disputa judicial comenzó en 2022 y desde entonces atravesó diferentes demoras relacionadas con la presentación de pruebas.
Los exjugadores sostienen que durante sus carreras recibieron golpes repetidos en la cabeza, incluidos impactos que no siempre provocaron una conmoción evidente, y que esas situaciones podrían haber contribuido a desarrollar enfermedades neurológicas posteriormente.
Los organismos demandados, entre ellos World Rugby, la Rugby Football Union y la Welsh Rugby Union, niegan haber incumplido una obligación de cuidado de los jugadores y sostienen que las lesiones forman parte de los riesgos inherentes al rugby.
Un caso que puede marcar un antes y un después
La decisión de la Justicia británica no significa que los exjugadores hayan ganado las demandas. Lo que cambia es que los procesos podrán seguir adelante y deberán continuar con la presentación y análisis de las pruebas.
El caso es seguido con atención dentro del mundo del rugby porque podría tener consecuencias importantes sobre la manera en que las autoridades deportivas manejan las conmociones cerebrales y los impactos en la cabeza.
Por ahora, la batalla judicial recién entra en una nueva etapa.
Lo que comenzó como un reclamo de cientos de exjugadores podría terminar generando cambios profundos en uno de los deportes de contacto más importantes del mundo.



