Acostumbrado a la intensidad del rugby de alto rendimiento, Boris Wenger dejó por un momento la guinda para participar de una propuesta diferente junto a Quimsa. El pilar de Los Pumas fue protagonista de un divertido desafío en el que intentó encestar una pelota de rugby en un aro de básquet, una prueba que combina precisión, coordinación y un poco de ingenio.

Wenger, que en los últimos años logró consolidarse como una de las jóvenes promesas del rugby argentino gracias a su potencia en el scrum y su presencia física, aceptó el reto en un clima distendido. Tras varios intentos, consiguió el objetivo y desató las celebraciones de quienes presenciaban la actividad.

La iniciativa reunió a dos disciplinas con una fuerte tradición en el deporte argentino y dejó una imagen poco habitual: un jugador de rugby poniendo a prueba su puntería en una cancha de básquet. El video del desafío comenzó a circular rápidamente en redes sociales y despertó la curiosidad tanto de los seguidores de Los Pumas como de los fanáticos de Quimsa.

Más allá de lo anecdótico, este tipo de propuestas permiten mostrar un costado diferente de los deportistas de élite, acercándolos al público desde un ambiente más relajado y reforzando el vínculo entre distintas disciplinas. En esta oportunidad, Boris Wenger demostró que, además de destacarse dentro de una cancha de rugby, también se anima a los desafíos fuera de ella.