La derrota de Australia por 43-21 frente a Nueva Zelanda volvió a encender las alarmas en los Wallabies. El seleccionado australiano perdió los dos encuentros de la reciente serie de la Bledisloe Cup y el entrenador Les Kiss quedó bajo una presión creciente de cara a la recta final de la temporada internacional.

El resultado del sábado en Sídney llegó después del contundente 50-19 sufrido en Auckland. De esta manera, Nueva Zelanda extendió a 13 partidos su racha de triunfos consecutivos frente a Australia y dejó en evidencia la diferencia que todavía existe entre ambos seleccionados.

Un equipo con problemas por resolver

Kiss había comenzado su ciclo con señales positivas, luego de conseguir cinco partidos sin derrotas. Sin embargo, las últimas actuaciones mostraron dificultades para sostener la intensidad durante los 80 minutos y competir ante uno de sus rivales históricos.

Las lesiones de jugadores importantes y la necesidad de recurrir a alternativas con poca experiencia internacional también condicionaron el rendimiento australiano. Aun así, el cuerpo técnico deberá encontrar soluciones rápidamente para que el equipo pueda recuperar confianza y mejorar su funcionamiento colectivo.

El joven apertura Declan Meredith fue uno de los nombres destacados en medio de un panorama complicado. Su participación representa una alternativa para el futuro, aunque Australia necesita que sus nuevas piezas se adapten cuanto antes al nivel internacional.

La gira europea será una prueba decisiva

Los Wallabies tendrán la oportunidad de cambiar la imagen durante la ventana internacional de noviembre, cuando se enfrenten con Inglaterra, Escocia y Gales. Esos compromisos serán fundamentales para medir la capacidad de reacción del equipo.

Con la Copa del Mundo de 2027 cada vez más cerca y Australia como país anfitrión, los resultados adquieren una importancia especial. El seleccionado necesita consolidar una identidad de juego, recuperar futbolistas lesionados y demostrar que puede competir contra las principales potencias.

La derrota ante Nueva Zelanda no define por sí sola el futuro de Les Kiss, pero sí aumenta la exigencia sobre un equipo que deberá dar respuestas en sus próximos compromisos.