Sudáfrica terminó su histórica serie ante Nueva Zelanda con una victoria contundente por 43-28 en Baltimore y se quedó con la serie por 3-1.
Los Springboks ganaron tres partidos consecutivos después de perder el primero y volvieron a demostrar por qué son considerados actualmente el principal seleccionado del mundo.
Una serie que fue mucho más que cuatro partidos
La serie entre ambos seleccionados recuperó un formato que no se veía desde hace tres décadas: una gira completa de Nueva Zelanda por Sudáfrica, con partidos frente a las principales franquicias y cuatro enfrentamientos entre los dos gigantes del rugby.
El último capítulo se disputó en Baltimore, frente a 68.173 espectadores, en el estadio de los Baltimore Ravens de la NFL.
El resultado terminó siendo otra muestra del poderío sudafricano.
El físico volvió a marcar diferencias
Los All Blacks intentaron imponer un rugby más abierto, utilizando la velocidad de sus backs y buscando espacios en los costados.
Sudáfrica respondió con su habitual estructura, potencia en el contacto y capacidad para castigar cada error del rival.
Los Springboks terminaron apoyando seis tries: Damian de Allende, Morne van den Berg, Malcolm Marx, Pieter-Steph du Toit, Kurt-Lee Arendse y Cameron Hanekom fueron los encargados de marcar para los campeones del mundo.
Una advertencia para Australia 2027
El resultado de la serie deja una conclusión importante pensando en el próximo Mundial.
Sudáfrica continúa siendo el equipo que todos quieren destronar. El entrenador de Nueva Zelanda, Dave Rennie, reconoció después de la derrota que los Springboks son actualmente el parámetro que su equipo necesita alcanzar.
Los All Blacks marcaron 17 tries durante los cuatro partidos, pero no pudieron sostener el nivel durante toda la serie.
La diferencia estuvo en la capacidad sudafricana para mantener la intensidad, aprovechar sus oportunidades y cerrar los partidos.
El proyecto sigue creciendo
La victoria también refuerza la confianza de Sudáfrica de cara a 2027.
Los Springboks buscarán en Australia convertirse en el primer seleccionado masculino en ganar tres Mundiales consecutivos. Para conseguirlo tendrán que superar a Nueva Zelanda, Francia, Irlanda, Argentina y otros candidatos.
Pero después de lo ocurrido en esta serie, el mensaje quedó claro: Sudáfrica sigue siendo el equipo que todos deberán vencer.



