Los Springboks ya entraron en la cuenta regresiva para el tercer capítulo de la serie ante Nueva Zelanda y, mientras preparan el esperado duelo del sábado en Johannesburgo, el cuerpo técnico sudafricano tiene identificado uno de los principales peligros del rival: Cam Roigard.

El medio scrum de los All Blacks fue uno de los grandes protagonistas de los dos primeros partidos de la serie y demostró que puede generar peligro cada vez que consigue pelota rápida y espacio para atacar.

Ante esa situación, Sudáfrica trabaja en una estrategia que no estará basada exclusivamente en perseguir al jugador, sino en impedir que Nueva Zelanda pueda construir el tipo de posesiones que le permiten a Roigard explotar sus mejores características.

 

La clave estará en los forwards

Morne van den Berg, medio scrum de los Springboks, explicó que la mejor manera de reducir la influencia de Roigard será a través del trabajo colectivo.

La idea sudafricana es ganar la batalla física en el contacto y evitar que los All Blacks tengan pelotas rápidas en los rucks.

Cuando Nueva Zelanda consigue avanzar con velocidad y jugar con ventaja, Roigard puede convertirse en una amenaza permanente. El medio scrum tiene capacidad para acelerar el juego, encontrar espacios y aparecer cerca de la línea defensiva para generar desequilibrios.

Por eso, Sudáfrica considera que el trabajo de sus forwards será fundamental.

 

Un problema que apareció en los dos primeros partidos

La preocupación de los Springboks no es casualidad.

Durante los dos primeros encuentros de la serie, Nueva Zelanda consiguió marcar nueve tries, una cantidad poco habitual para un equipo sudafricano que históricamente se caracteriza por su fortaleza defensiva.

Los All Blacks ganaron el primer partido en Johannesburgo por 33-16, mientras que Sudáfrica respondió en Ciudad del Cabo con una victoria por 33-26.

La serie está igualada 1-1 y el tercer encuentro puede transformarse en el partido más importante hasta el momento.

 

Sudáfrica no quiere repetir errores

Los Springboks saben que Nueva Zelanda encontró espacios en diferentes sectores de la defensa durante los primeros dos Tests.

El objetivo de Rassie Erasmus para este nuevo encuentro será recuperar la solidez que convirtió a Sudáfrica en una de las defensas más difíciles de superar en el rugby internacional.

Van den Berg aseguró que el equipo no está pensando en marcar individualmente a Roigard, sino en respetar el sistema defensivo.

La estrategia será evitar que los All Blacks consigan situaciones cómodas y obligarlos a jugar desde posiciones menos favorables.

 

Un tercer Test con muchísimo en juego

El partido del sábado tendrá un valor especial porque el ganador quedará a un solo triunfo de quedarse con la serie.

Sudáfrica llega después de recuperar la confianza en Ciudad del Cabo y tendrá nuevamente el respaldo de su público en Johannesburgo.

Nueva Zelanda, por su parte, buscará repetir la actuación del primer Test y recuperar la ventaja en la serie.

Todo indica que la batalla por el control del ruck y la velocidad de salida de la pelota será uno de los grandes puntos de interés del encuentro.

Y en ese aspecto, Cam Roigard volverá a ser una pieza fundamental.

Los Springboks ya tienen la fórmula en mente: ganar la batalla física para quitarle velocidad a los All Blacks y reducir el impacto de uno de sus jugadores más peligrosos.

El sábado se verá si el plan de Rassie Erasmus funciona.